miércoles, 29 de abril de 2015

ROL DE LA IGLESIA EN EL MUNDO


Por Rigoberto Pitti (Publicado en www.panoramacatolico.com / 19-04-2015.

Cuando se habla del rol de la Iglesia en el mundo, los cristianos católicos tenemos un conjunto de enseñanzas que llamamos la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Esta eclesiología tiene sus raíces en los textos bíblicos, sobre todo en las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo y específicamente en las Bienaventuranzas. Sin embargo, se van actualizando por medio de los documentos pontificios, las cartas pastorales de los obispos y los encuentros eclesiales que se dan en cada región del mundo.

En el 2004, el Consejo Pontificio de Justicia y Paz, por medio del Cardenal Renato Raffaelle Martino, presentó a Su Santidad Juan Pablo II el Compendio de la Doctrina Social de laIglesia. Esta obra, al alcance de todos los cristianos, muestra cómo la doctrina social católica es un instrumento de evangelización, porque relaciona de manera clara la persona humana y la sociedad a la luz del Evangelio.

El documento invita a todo cristiano y a toda persona de buena voluntad a descubrirse como ser trascendente, en todas las dimensiones de la vida, incluida la que se refiere a los ámbitos sociales, económicos y políticos. Resalta la exigencia de una mayor justicia al analizar el fenómeno de la globalización; expresa su preocupación por la ecología y por una correcta gestión de las funciones públicas; advierte la necesidad de salvaguardar la conciencia nacional, sin perder de vista, el camino del derecho y la conciencia de la unidad de la familia humana.


El mundo del trabajo ha alcanzado buenos niveles de calidad, pero subsisten diversas formas de explotación y precariedad. Hay mayor bienestar, pero también más desigualdad. De ahí que el amor preferencial por los pobres sigue siendo una opción fundamental en la Iglesia.

FOROS Y CUMBRE DE LAS AMÉRICAS


Por Rigoberto Pitti - Publicado en www.panoramacatolico.com / 11-04-2015. 

Desde el 8 hasta el 11 de abril se celebró en Panamá una serie de foros empresariales, juveniles, de rectores, de la sociedad civil, de los pueblos originarios y otros, además de la VII Cumbre de presidentes de las Américas. Durante esta cita continental se dialogó sobre ocho temas importantes: educación, salud, energía, ambiente, seguridad, migración, participación ciudadana y gobernabilidad democrática.

Por lo general, estos eventos se enfocan en temas coyunturales como el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba o la tensión entre Venezuela y Estados Unidos. Sin embargo, un hecho importante esta vez fue la participación activa de actores sociales y organizaciones de la sociedad civil dialogando y debatiendo sobre los temas de la cumbre.

La mayoría de los participantes estuvieron de acuerdo en que la región ha tenido grandes avances económicos, políticos y sociales. Pero estamos en deuda respecto a la distribución de los beneficios de ese progreso. Por ello, el lema de la cumbre fue “Prosperidad con Equidad”. Más que un hecho, es un desafío.

El continente americano y, por supuesto, Panamá, es una de las regiones más desiguales del planeta. Mientras que pequeños grupos empresariales nacionales o transnacionales construyen jugosas fortunas, miles y millones de personas no tienen acceso al agua potable, a alimentación saludable y barata, a salud, a educación de calidad, etc. Muchos ciudadanos como los grupos originarios, los discapacitados, los afrodescendientes, los campesinos, las mujeres, los jóvenes, se sienten marginados del desarrollo.

Todo el debate lleva a la necesidad de la inclusión social, la participación ciudadana, la descentralización y sobre todo, una mejor distribución de los bienes. 
Desde el 8 hasta el 11 de abril se celebró en Panamá una serie de foros empresariales, juveniles, de rectores, de la sociedad civil, de los pueblos originarios y otros, además de la VII Cumbre de presidentes de las Américas. Durante esta cita continental se dialogó sobre ocho temas importantes: educación, salud, energía, ambiente, seguridad, migración, participación ciudadana y gobernabilidad democrática.

Por lo general, estos eventos se enfocan en temas coyunturales como el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba o la tensión entre Venezuela y Estados Unidos. Sin embargo, un hecho importante esta vez fue la participación activa de actores sociales y organizaciones de la sociedad civil dialogando y debatiendo sobre los temas de la cumbre.

La mayoría de los participantes estuvieron de acuerdo en que la región ha tenido grandes avances económicos, políticos y sociales. Pero estamos en deuda respecto a la distribución de los beneficios de ese progreso. Por ello, el lema de la cumbre fue “Prosperidad con Equidad”. Más que un hecho, es un desafío.

El continente americano y, por supuesto, Panamá, es una de las regiones más desiguales del planeta. Mientras que pequeños grupos empresariales nacionales o transnacionales construyen jugosas fortunas, miles y millones de personas no tienen acceso al agua potable, a alimentación saludable y barata, a salud, a educación de calidad, etc. Muchos ciudadanos como los grupos originarios, los discapacitados, los afrodescendientes, los campesinos, las mujeres, los jóvenes, se sienten marginados del desarrollo.


Todo el debate lleva a la necesidad de la inclusión social, la participación ciudadana, la descentralización y sobre todo, una mejor distribución de los bienes. 

DERECHO A LA PRIVACIDAD


Por: Rigoberto Pitti / Publicado en: www.panoramacatolico.com / 18-01-2015.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (Art. 12), así como la Constitución de la República de Panamá (Art. 29), hacen referencias explícitas al derecho humano a la vida privada. Entendida ésta como todo lo que realiza el ser humano fuera del ámbito público, del Estado o de la sociedad; es decir, aquellos actos o situaciones de la vida íntima personal, familiar o doméstica que no necesariamente tienen que ser divulgadas masivamente.

La Declaración expresa en el mismo artículo que “toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias”. Por lo tanto, resulta inaceptable que funcionarios del Estado, cuyo rol es garantizar la ley y los acuerdos internacionales, violen este derecho humano.

La Constitución amplía este derecho cuando dictamina que “todas las comunicaciones privadas son inviolables y no podrán ser interceptadas o grabadas, sino por mandato de autoridad judicial. (Art. 29). Claro que existen algunas limitaciones a este derecho, pero nunca a favor de intereses particulares; sino por razón de seguridad nacional, de violación del orden o de la moral pública; o de violación de otros derechos fundamentales.


Como cristianos, creemos en el respeto a la dignidad humana. “La Iglesia ve en cada hombre, la imagen viva de Dios mismo” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia No. 105ss). Se desprende de esta enseñanza, por lo tanto, la necesidad de defender la intimidad, la privacidad y todos los demás derechos humanos. Les corresponde a las autoridades judiciales hacer cumplir la ley, dados los escándalos de escuchas telefónicas de la pasada administración y los procesos que se llevan a cabo actualmente en el país. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

FIESTAS PATRIAS


Por Rigoberto Pitti

(Publicado en Panorama Católico, Ciudad de Panamá, Domingo 2 de noviembre de 2014)

Iniciando el mes de noviembre la Palabra de Dios nos decía, durante la celebración de todos los santos, que los bienaventurados son los que tienen hambre y sed de justicia y los que trabajan por la paz, entre otros (Mt 5, 1-12).

Este mes se presenta para los panameños como una temporada de celebraciones alusivas a la independencia de España y a la separación de Colombia. Días de gestas locales y nacionales que fueron configurando la identidad y nacionalidad panameña.

Es importante resaltar que, a pesar de algunos decretos y reglamentaciones que limitan el uso de los símbolos patrios, muchos panameños y panameñas expresan su fervor patriótico luciendo la bandera tricolor en sus casas, autos, oficinas, etc. Esta es una de las muchas maneras de hacer patria. Sin embargo, hay que ir más allá de lo folklórico y festivo.

Como panameños debemos profundizar en el análisis de las situaciones que impiden la realización de la vida digna para muchos. Panamá, aunque goza de crecimiento económico, es uno de los países con peor distribución de riquezas. Aunque nos llamamos crisol de razas, persiste una arraigada marginación y exclusión de grupos sociales: los hermanos indígenas siguen concentrando la pobreza del país; los campesinos no encuentran apoyo ni incentivos de los gobiernos; los afrodescendientes continúan siendo discriminados en el mercado laboral; los jóvenes son absorbidos por un sistema de empleo inestable y precario; muchas mujeres aún son víctimas de la violencia de género y así sucesivamente.


Vivamos estas fiestas patrias poniendo las bienaventuranzas de Jesús en primer lugar. Que nuestra meta como país sea la equidad y la justicia social; la armonía y la paz; en fin, el ser humano como centro del desarrollo nacional y el Padre Creador como fundamento de nuestras vidas.

miércoles, 29 de octubre de 2014

LOS DESAFÍOS ACTUALES DE LA FAMILIA


Por: Rigoberto Pitti Beitia 

(Publicado en la columna de Justicia y Paz de Panorama Católico, Panamá: domingos 5, 12, 19 y 26 de octubre de 2014).

En el contexto del Sínodo de la Familia que se estará celebrando en Ciudad del Vaticano en el mes de octubre, la Comisión de Justicia y Paz, desea compartir algunas reflexiones sobre la situación de las familias y los retos que tiene la iglesia.

El documento de trabajo del Sínodo (Instrumentum Laboris), en su segunda parte, explica los desafíos pastorales relacionados con la familia. Entre ellos se menciona situaciones internas como la crisis de fe y la vida familiar; las dificultades de comunicación y relación; la fragmentación y disgregación de las familias; la violencia y el abuso intrafamiliar y; las dependencias a los medios de comunicación y las redes sociales.

En el contexto externo, el documento destaca lo siguiente: la repercusión de la actividad laboral; el fenómeno migratorio; la pobreza y la lucha por la subsistencia; el consumismo e individualismo y los contra-testimonios en la Iglesia. También menciona situaciones como la disparidad de cultos.

Otros temas a los que el documento llama “situaciones pastorales difíciles”, se refieren a: las “convivencias” o uniones informales, sobre todo entre parejas jóvenes; las uniones de hecho; los separados; los divorciados vueltos a casar; las madres solteras; las situaciones de irregularidad canónica; el acceso a los sacramentos; la simplificación de las causas matrimoniales; los no practicantes y no creyentes que piden el matrimonio y por último las uniones entre personas del mismo sexo y sus implicaciones.

Algunos de estos temas como la fragmentación familiar y la pobreza, los estaremos contextualizando según la realidad de nuestro país en las siguientes publicaciones.

LAS PRESIONES EXTERNAS SOBRE LA FAMILIA

Las familias del Siglo XXI viven contextos desafiantes, que la iglesia está reflexionando a partir del Sínodo extraordinario sobre la familia. Esto se vive a nivel externo, pero también interno. Veamos en esta ocasión las presiones externas: la pobreza, la actividad laboral y el consumismo.

En Panamá, se han disminuido los niveles de pobreza durante los últimos años a partir del compromiso pactado por el Estado en los Objetivos del Milenio. El país tiene más de veinte años de crecimiento económico sostenido según la CEPAL. Sin embargo, no significa que este bienestar llega a todas las familias, ni se expresa en condiciones dignas. La exclusión y la desigualdad siguen creciendo.

Cada vez más las familias tienen que afrontar situaciones como el optar por más de un trabajo para poder responder a las necesidades; separaciones temporales porque no hay trabajo cerca del hogar; el consumismo, que tiene fuertes consecuencias sobre la calidad de las relaciones familiares, quienes se concentran más en el “tener” que en el “ser”. Todo ello, presiona a los miembros de las familias a hacer carrera, a especializarse para poder conseguir mejores salarios.

Los gobiernos, responsables de garantizar las oportunidades para las personas y las familias, se han dedicado al asistencialismo y al subsidio como fórmulas para reducir la pobreza. Estas medidas aunque necesarias, deben ser temporales. Sin embargo se siguen perpetuando, en todos los gobiernos, contribuyendo con ello al clientelismo y no al desarrollo humano.

Para reflexionar: ¿qué otras situaciones externas presionan a las familias panameñas?

LA DESINTEGRACIÓN FAMILIAR

El documento de trabajo del Sínodo, describe entre los desafíos internos los problemas de comunicación, relación, fragmentación, disgregación, violencia y abusos, dependencias, influencias de los medios de comunicación y las redes sociales.

La fragmentación y disgregación se refiere a las múltiples circunstancias como los divorcios, las separaciones, las familias ampliadas o monoparentales (un padre solo o una madre sola con sus hijos) y uniones de hecho, entre otras.

En Panamá, el último Censo de Población en 2010, mostró por primera vez que la familia nuclear, es decir la constituida por padre, madre e hijos, se ha reducido considerablemente, llegando sólo al 41% de las familias. Lo que ha crecido es el número de familias extensas o ampliadas (27.5%) y las familias monoparentales (10.4%).

Las causas se pueden deducir fácilmente de algunos factores como la pobreza, que tiende a empujar a las mujeres a la vida laboral, o a ausentarse de la casa por tiempo prolongado. Este cambio en los roles, aunque en ocasiones contribuye a mejorar los ingresos familiares, ha provocado crisis de relaciones, violencias y agresiones que tienden a alejar a los cónyuges y a separaciones lastimosas en el seno familiar.

La crisis de humanidad que se cierne sobre nuestras sociedades también ha provocado la aparición de nuevas formas de convivencia como las uniones de hecho, que se caracterizan por ser informales y poco estables, lo que implica para la iglesia la necesidad de orientar a los jóvenes a que consideren la vida en pareja como un proyecto de vida común y abiertos al misterio del Creador.

LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

La violencia intrafamiliar se puede clasificar de tres tipos: psicológica, física y sexual. En el número 66 del Instrumentum Laboris, del Sínodo sobre la familia, los obispos reflexionaron sobre esta realidad que está presente en todos los países. Se pone la alerta sobre todo a la violencia contra mujeres y niños.  Con razón, las Naciones Unidas ha reconocido el 25 de cada mes como Día Naranja para poner fin a la violencia intrafamiliar. La campaña está dirigida por la Red Mundial de Jóvenes y es apoyada por organizaciones de la sociedad civil en todo el mundo.

En nuestro país, el problema es grave, pues según la fiscalía de familia, aunque existen nuevas normas que incrementan las penas por violencia doméstica y las medidas de protección a las víctimas, los casos siguen en aumento. En el 2013, se recibieron cerca de dieciséis mil denuncias en los diferentes despachos (Panamá América, 17/10/2014).

Las causas principales de esta problemática obedecen a profundos trastornos afectivos o de relación y es consecuencia de una falsa cultura de la posesión. En pleno siglo XXI persisten paradigmas machistas en los que el hombre se considera dueño y poseedor de su pareja y de sus hijos. Esto a su vez lleva a que las víctimas, en la mayor parte de los casos, desistan en poner denuncia por temor a las represalias.

Los retos para trabajar esta problemática se enfocan en fortalecer aspectos como: la equidad en las relaciones de pareja e intrafamiliar, la autoestima y el cuidado personal, las relaciones interpersonales pacíficas y, sobre todo, la ética cristiana que favorezca el respeto y la dignidad de las personas.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Contexto Latinoamericano - 2011


Por: Rigoberto Pitti
La Crisis Mundial que se viene encima
Para leer el contexto Latinoamericano en estos tiempos, es necesario echar una rápida mirada por el contexto mundial. La crisis financiera que explotó en el 2008 en Estados Unidos y Europa así como los rescates financieros y demás ajustes macroeconómicos para “salvar” las economías llamadas desarrolladas, no han resultado efectivas hasta el momento. 

Una gran incertidumbre se cierne sobre la Zona Euro, en donde la deuda pública de las principales economías, ha llegado a vulnerar su capacidad de desarrollo hegemónico y su sostenibilidad como Estados. El caso más sonado ha sido el de Grecia, cuya deuda representa el 145% de su PIB, una situación catastrófica que ha dado lugar a la renuncia de su Primer Ministro Gyorgos Papandreu en noviembre pasado. Pero la situación de sobreendeudamiento también lo está viviendo de manera peligrosa Italia (118% sobre el PIB), Bélgica (96%), Portugal (93%), Irlanda (95%), Islandia (92%) y más abajo Alemania y Francia con 83% y 82% respectivamente (http://www.datosmacro.com/deuda). La mayoría de estos países subsidian programas sociales en América Latina y el Caribe.
Esta situación contrasta con la región de América Latina, donde la relación de deuda versus PIB es de 22% en promedio, siendo los países más endeudados Argentina, Uruguay y Panamá que sobrepasan el 30% de su PIB.
Por otro lado, las amenazas contra la paz siguen creciendo, toda vez que los países miembros de la Organización del Atlántico Norte (OTAN), a las órdenes de Estados Unidos e Inglaterra, intentan expandir su zona de protección con escudos antimisiles; acción que ha sido considera por Rusia y China como una provocación directa.
El tratamiento que las naciones de Occidente le están dando a la situación del Medio Oriente, en lo que se ha llamado la primavera árabe, ha sido interpretado por países como India, China, Rusia y otros países orientales como un intento de manipulación desde Occidente para acceder al control de recursos de la región.
La crisis se concentra actualmente sobre Siria e Irán, ambos regímenes árabes, y quienes mantienen disputas contra Israel. Algunos dicen que por aquí es donde se puede desencadenar una tercera guerra mundial de magnitudes incalculables para la humanidad.
En nuestra querida América Latina, estrenamos presidentes exmilitares en Perú y Guatemala, mientras que en Nicaragua y Argentina se reeligieron los actuales. Por otro lado, en cifras macroeconómicas, resulta que somos la región con mayor crecimiento, todo esto producto de la re-primarización de la economía y el extractivismo, tanto en gobiernos de derecha, como de aquellos llamados de izquierda. Sin embargo, persiste la desigualdad como uno de los factores que más preocupa. También subieron las cifras de violencia social sobre todo la violencia doméstica y contra la mujer. La violencia criminal sigue marcando uno de los primeros lugares, producto del narcotráfico y el lavado de dinero.
Movilizaciones Sociales
El actor social más activo en la región latinoamericana fue el de los pueblos originarios. Frente a una política generalizada de explotación de los recursos naturales (hidrocarburos, agua, minerales, etc.), la población indígena en los distintos países ha estado en pie de lucha para exigir sus derechos a un "buen vivir". Solamente en Perú, el octubre pasado, la Defensoría del Pueblo registró 124 casos de conflictos socioambientales que involucran principalmente a poblaciones originarias frente a la explotación de recursos, lo que representa un 57% de los conflictos sociales en el país.
En Panamá, es digno de destacar que el pueblo Ngöbe Buglé, logró durante el presente año la derogación de un código minero que podría significar la desaparición como pueblo, ya que su comarca se encuentra ubicada sobre el segundo yacimiento más grande de cobre el mundo. 
Movimientos por la Educación: Cabe mencionar la lucha que han llevado distintos movimientos estudiantiles y de educadores en distintos países, sobre todo en Chile, donde han puesto en apuros al gobierno neoliberal de Piñera por una educación de calidad y gratuidad a nivel superior. En República Dominicana han exigido mayor presupuesto para la educación.
Los Indignados: fuer el movimiento que más resaltó durante el año, por ser global. Comenzó en España en mayo y se extendió por la mayoría de los países del Norte, aunque también en nuestros países se escucharon algunas voces. Sus acciones han tenido como objetivo la protesta pacífica. Este movimiento evita relacionarse con partidos o sindicatos, y sugieren no votar por partidos del status. Sin embargo, muchas de sus peticiones parecen programas partidistas o sindicales: derecho a una vivienda digna, aplazamiento de hipotecas, reforma fiscal favorable para las rentas más bajas, sanidad pública, gratuita y universal. Hay que preguntarse cuál es la fuerza de este movimiento. En qué se sustenta y si tendrá sostenibilidad en el tiempo, o si por el contrario desaparecerá rápidamente.
La marcha de la Putas:
Es auto-catalogado como un “movimiento global por el derecho a vivir sin estereotipos”. En enero de 2011 un policía de Toronto, Canadá, durante una conferencia sobre seguridad civil, dijo que “las mujeres deben evitar vestirse como ‘putas’ para no ser víctimas de la violencia sexual”.  Como reacción a estas palabras se organizó una gran manifestación en la ciudad bautizada con el nombre de la ‘Marcha de las putas’. En las redes sociales el tema causó el consiguiente revuelo y se ha convertido en todo un movimiento social.  De ahí en adelante, se han realizado marchas similares en otras ciudades de Canadá, Inglaterra, Australia, Estados Unidos, Brasil, Argentina, Colombia, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Panamá,  Y siguen las convocatorias.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Las trampas del Crecimiento Económico de América Latina



En su último informe sobre la situación económica de América Latina, la Secretaria Ejecutiva del CEPAL, Alicia Bárcenas, dijo que América Latina y El Caribe se están recuperando favorablemente de la crisis internacional, gracias a su pujante economía de exportación de bienes primarios (como los granos, hidrocarburos y metales) y al dinamismo que ha mostrado Asia, sobre todo China, que pasa por un desarrollo industrial muy activo (Ver Documento La Hora de la Igualdad en la sección Publicaciones de la CEPAL, http://www.eclac.cl/). 
Agrega, además, Bárcenas, que la preocupación de la CEPAL es que a pesar del crecimiento económico de la región, persiste un problema estructural que todos los Estados deberían hacerle frente: la desigualdad.  Esta preocupación, que desde hace varias décadas era una de las demandas de las organizaciones sociales y los movimientos políticos revolucionarios, pareciera que se está proponiendo ahora desde la CEPAL, como la hoja de ruta para la región. Aunque consideramos que sigue siendo una problemática recurrente a la que hay que hacer frente, tenemos que analizar con mayor profundidad las contradicciones del actual sistema y las alternativas que se le presentan a la región.
No es suficiente concebir el avance de la región con un enfoque meramente mercadológico. El optimismo que se respira en distintos países de la región contiene algunas contradicciones que tenemos que considerar. Para ello, el pensamiento de José de Souza en su obra El Cambio de Época y el Modo Emergente de Generación de Conocimiento, nos muestra las actuales fisuras del sistema y algunas alternativas que como talentos humanos y organizaciones vivas, podemos tener.
Contradicciones
1.  El Crecimiento Económico como un fin y no como un medio: En el proceso de globalización, el crecimiento económico moldeado por la innovación tecnológica y facilitado por la flexibilidad organizacional, asume el estatus de un fin en sí mismo. Crecer se convierte en el único fin, mientras que los objetivos sociales más amplios de mejorar las condiciones de vida son desplazados de la agenda de desarrollo.
2.  Economías sin Sociedades: No se habla de sociedades, sino de economías. El pueblo se reduce a estadísticas. Los indicadores empleados son: Producto Interno Bruto (PIB), Índice de Crecimiento Económico, Crecimiento de las Exportaciones, etc. Se asume que si los indicadores económicos están mejorando, entonces la sociedad está mejorando. Los indicadores sociales, según las Naciones Unidas, están declinando en la mayoría de los países.
3.  Ascenso del Mercado y eclipse de la Ética: Cinismo y falta de escrúpulos ocupan los espacios en las relaciones internacionales. Se olvidan los principios éticos. Beneficio preferencial de actores globales poderosos y con ambiciones expansionistas (países ricos y corporaciones transnacionales). Acuerdos internacionales moldeados de forma secreta y lejos del debate público que han dado al traste con las relaciones económicas internacionales entre los Estados (casos OMC, ALCA, TLCs).
4.  Competitividad frente a la Sostenibilidad y Equidad: La competitividad se ve como sinónimo de competencia. Hay un despiadado darwinismo social, donde sobrevive el más competitivo. Los pobres son acusados de ser pobres por no ser competitivos. Mientras las cuestiones asociadas a la sostenibilidad y equidad abundan en los discursos políticamente correctos, incluso en los gobiernos llamados socialistas o progresistas, la concentración de esfuerzos alrededor de la búsqueda de competitividad prevalece sobre los otros conceptos. El Desarrollo Sostenible depende del esfuerzo colectivo y de la solidaridad de la generación actual respecto a las generaciones futuras. Se requiere de una mejor equidad, entendida ésta como apropiación justa de los beneficios del desarrollo con intervención de la capacidad humana.
5.  Debilitamiento del Sector Público: Al sector público con frecuencia se le acusa de de corrupto, incompetente y poco eficiente y al sector privado, todo lo contrario. Se lleva a la sociedad a contraponer ambos sectores: a percibir al sector público como fuente de problemas y al sector privado como solución. La intención es convencer a la sociedad a aceptar la transferencia de recursos financieros públicos al sector privado.
6.  Reducir el número de Pobres sin manejar el fenómeno de la Pobreza: La mayoría de los programas para la reducción o erradicación de la pobreza, son diseñados para actuar con los síntomas (los pobres) y no con el problema (la estructura que produce pobres). La pobreza emerge del proceso desigual de creación, distribución y apropiación de la riqueza. La fábrica de producir pobres sigue intacta. Para mejorar la vida de los pobres hay que intervenir en el proceso desigual de creación, distribución y apropiación de la riqueza. 
7.  Movilidad del Capital y vulnerabilidad del Trabajo: Hay una globalización del capital, pero una localización del trabajo: lo primero se logra eliminando tiempo y espacio (dinero electrónico) para darle más movilidad; lo segundo a través de la flexibilidad laboral. El contacto social entre capital y trabajo se ha roto: la revisión de las legislaciones laborales es una condición exigida por el régimen de acumulación del capitalismo global.
8.  Emergencia del Cuarto Mundo: Cada vez son más los innecesarios, la economía informal. Éstos son excluidos de las políticas económicas y olvidados por las políticas sociales tanto en los países ricos como pobres.
9.  El individualismo forjado por la Competencia en oposición al imperativo de la Solidaridad: En los procesos de crecimiento económico y desarrollo tecnológico prevalece la competencia y se reduce la participación. La mayoría de los actores actúan bajo la “lógica del sobreviviente” donde aumenta el egoísmo y disminuye la solidaridad. Mientras proliferan las organizaciones que promueven procesos participativos, la mayoría de los actores globales con ambiciones expansionistas promueven el individualismo. La competencia para la sobrevivencia es la regla de los animales irracionales, pero es incompatible para los humanos, que deberían construir alternativas para vencer el canibalismo económico y la indiferencia humana.
10.  La Ciencia al servicio del Lucro y no de la Sociedad: Experimentamos los efectos de una ciencia practicada exclusivamente para el lucro de pocos, una ciencia comercial: protección de la propiedad intelectual para patentar todas las formas de vida del planeta; mercantilización de la naturaleza. La Amazonía está conceptualizada como “complejo industrial bioquímico” para el lucro de grandes corporaciones y no para la conservación y mantenimiento de todos los seres. La ciencia está entre dos disyuntivas: presión económica (el mercado como brújula de referencia) y la presión social (atender las necesidades del contexto).
Algunas Alternativas:
Para la generación de una nueva civilización, como ha llamado Luis Razeto a este proceso de cambios profundos de nuestra sociedad, tenemos que pensarnos y pensar nuestra región y nuestro mundo en base al desarrollo de las personas y no de las cosas. De Sousa habla de una integración para formarnos y no para informarnos. Es la lógica de “cambiar personas que cambian cosas”.
Para el cambio que precisamos, debemos actuar como sujetos de ese cambio y no como espectadores. Actuar en red y no de manera lineal e instrumentalista. Es necesario fortalecer los Estados, a la vez que se siguen activando los procesos organizativos de la sociedad, para hacer un triángulo con el mercado, en equilibrio con la naturaleza, que nos lo exige a gritos.

viernes, 15 de abril de 2011

El despertar árabe, Lecciones para América Latina


Por: Rigoberto Pittí B.

Una oleada de protestas, movilizaciones y enfrentamientos directos de la población contra gobiernos dictatoriales, están sucediendo en el Norte de África y parte del Medio Oriente. Primero fue Túnez, luego Egipto, Libia, Yemen, Argelia, Bahrein, Jordania, Siria…


Desde América Latina se mantuvo una distancia prudente. Sin embargo, con el caso de Libia, la situación nos ha golpeado directamente, debido a que está en disputa el gran negocio del petróleo y sus derivados, que a su vez determina en gran medida la economía de nuestros países.


Pero, para las organizaciones sociales latino-americanas, ¿qué repercusiones inmediatas y a largo plazo nos dejan estos acontecimientos inéditos en la región norte de África? ¿Qué lecciones podemos sacar de lo que está sucediendo a tanta distancia de nuestros países? Veamos algunas claves.


Túnez


La insurrección del mundo árabe comenzó por Túnez cuando el 17 de diciembre del año pasado, un joven llamado Mohamed Bouazizi, se inmoló para protestar contra el cierre ilegal de su puesto de verduras y la confiscación de sus bienes por parte de la policía. Este gesto, junto a las revelaciones de WikiLeaks sobre corrupción en el país, fue el detonante para que se desarrollara una revuelta popular que pedía la salida del dictador Ben Ali, con 23 años en el poder. Exigían además, mejores oportunidades económicas frente a un desempleo generalizado y un manejo nepotista del poder.


La revuelta duró cerca de cuatro semanas, en las que se logró la salida de Ben Ali y su expulsión hacia Arabia Saudí. El Primer Ministro Mohamed Ghannouchi asumió el poder temporalmente prometiendo reformas políticas, económicas y sociales, así como el respeto a la Constitución y elecciones anticipadas. Sin embargo, la situación no se ha pacificado, toda vez que la oposición ve con recelo la presencia de miembros del antiguo régimen todavía gobernando. Este país de diez y medio millones de habitantes ha marcado el inicio de un proceso largo de reivindicaciones sociales, económicas y políticas que aún no se terminan de escribir.


Egipto


Fue el segundo gran levantamiento. Logró la caída del presidente Hosni Mubarak, quien ostentaba el poder por 30 largos años. Después de 18 días de protestas incesantes, el 11 de febrero del presente año, se logró la dimisión de Mubarak y su arresto domiciliario. La población, especialmente el movimiento juvenil, reclamaba libertad, democracia y derechos humanos. La Plaza Tahrir (Liberación) fue el principal escenario de las protestas. El Ejército tomó el control del país prometiendo respetar una transición pacífica hacia un nuevo régimen de consenso.


Libia


Las Naciones Unidas han clasificado Libia entre los países con un Desarrollo Humano Alto gracias a los beneficios del petróleo. En el 2010 su Índice de Desarrollo Humano (IDH) fue de 0.755, muy por encima de la media de los Estados Árabes que era de 0.590 y más aún de los países de África Subsahariana que fue de 0.389. El país está en la posición 53, sólo por debajo de Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bharein y Kuwait (http://hdr.undp.org/es/paises/).


Sin embargo, subsiste un malestar social producto del alto desempleo, las desigualdades sociales y la falta de libertad. El país ha estado bajo un régimen de tipo socialista islámico, pero con características muy particulares por su configuración tribal y bajo el mando de Muamar el Gadafi, quien por más de 40 años ha logrado mantener un liderazgo “fraternal y visionario” para algunos y, para otros, dictatorial y de estilo extravagante.


En este país las protestas desencadenaron una represión del régimen y un enfrentamiento con grupos armados. La confrontación ha sido de tales proporciones que llevó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a crear, el 17 de marzo pasado, una zona de exclusión aérea (prohibición para el vuelo de aviones del régimen libio) y recurrir al uso de la fuerza contra las tropas de Gadafi (Ver más en http://www.elmundo.es/especiales/revueltas-mundo-arabe/).   
Además de los casos anteriores, las revueltas populares se han seguido extendiendo por Argelia, Yemen, Bahrein, Jordania, Siria y otros países más del norte de África y Medio Oriente. Pero, ¿cuál es la raíz de todo este descontento?


Causas del despertar árabe


En marzo pasado el periodista Ignacio Ramonet hizo un análisis minucioso acerca de las razones por las cuales estamos siendo testigos de una oleada democratizadora en esa región del mundo (Le Monde diplomatique, Nº: 185 Marzo 2011). Según Ramonet son cinco las causas de lo que ha llamado “la insurrección árabe”.


La primera causa de la insurrección es histórica: el control del petróleo y el mantenimiento del Estado de Israel. Por ello, las potencias occidentales toleraron por muchos años petromonarquías de tipo militar nacionalista en Egipto, Bahrein y Yemen, y de carácter socialista árabe en Irak, Libia, Siria y Argelia, que mantenían un equilibrio conveniente a sus intereses estratégicos.


La causa política es la segunda. Estas dictaduras de tipo nacionalistas y socialistas, garantizaban el aprovisionamiento de hidrocarburos a las potencias occidentales y no representaban un peligro para Israel. No es extraño por eso, que cuando Irak entró en confrontación con Israel y quiso controlar el petróleo de Kuwait, fue destruida de inmediato. Por otro lado, después del 11 de septiembre de 2001 y para mantener el control del mundo árabe, se agregó otro ingrediente: el miedo al islamismo. Para ello, hubo más represión, restricción de libertades y aumentó la desigualdad social.


Otra causa es la económica. Con la crisis global del 2008, disminuyeron las remesas de trabajadores de estos países árabes que habían emigrado a Europa. Por otro lado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) se impuso a Túnez, Egipto y Libia, programas de privatización de los servicios públicos, reducciones drásticas de los presupuestos del Estado, disminución del número de funcionarios, lo que empeoró la vida de los pobres y de la clase media.


La cuarta causa es la climática: como consecuencia de un desastre ecológico en Rusia, donde se perdió la tercera parte de su producción de trigo, el precio de éste se duplicó, lo que repercutió en el aumento del precio de los alimentos en el mundo, sobre todo en el mundo árabe que es un importador de estos rubros.


La última causa es la social. Por un lado, las distintas crisis se reflejaron en una población mayoritariamente joven, que no encontraba empleo. Los que intentaban migrar a Europa se encontraban con un blindaje de esas fronteras y con una política de contención por parte de sus propios países. Sin embargo, el acceso a la información fue uno de los aspectos claves para el despertar del pueblo. Primero las revelaciones de los cables de WikiLeaks, que reflejaban el alto nivel de corrupción en estos países, y luego las redes sociales (como Facebook y Twitter), que permitieron vencer el miedo y convocar, sobre todo a los jóvenes, a las plazas y demás sitios de protestas.




Actores claves



Es de destacar también que ni los fundamentalismos religiosos, ni las ideologías políticas han sido las que han dirigido las movilizaciones. Una de las sorpresas es la gran diversidad social, religiosa, generacional y regional. En Egipto, por ejemplo, blogueros, periodistas y profesores lograron unir a los principales grupos de la oposición.


Pero, el actor más relevante en el destino final de cada país, ha sido sin lugar a dudas, el ejército. En Túnez y Egipto los militares le quitaron el apoyo a los dictadores y a éstos no les quedó más remedio que renunciar. En Egipto, por ejemplo, aunque el expresidentes Mubarak habría ordenado disparar contra la población, el Ejército, después de un tiempo se hizo a un lado y permitió que la Plaza Tahrir se convirtiera en un lugar de manifestaciones pacíficas y no en un espacio de muerte. 


En Libia, por el contrario, las Fuerza Armadas se han fragmentado.  Las más leales al régimen de Gafadi han estado enfrentando a la oposición, mientras que muchos otros han desertado y se han unido a las fuerzas rebeldes. Y con ello estamos viendo un lamentable derramamiento de sangre, donde han entrado al escenario las fuerzas internacionales de la OTAN y no se ve vislumbra un futuro alentador para la población afectada.




Interrogantes que nos deja la experiencia árabe


Esta vorágine de acontecimientos en el norte de África y Medio Oriente, nos suscita una serie de interrogantes que sería interesante debatir. ¿Cuál es el rol que está jugando el resto del mundo mientras las potencias de la OTAN se disputan el control de la guerra? ¿Cuál es el botín de guerra? Sin duda que el petróleo, pero, ¿cómo será la repartición? Ante un inminente derrocamiento de Gadafi, ¿cuál es el futuro de la población negra que representa un tercio del país y es la porción más olvidada? ¿Se construirá democracia en los gobiernos que están siendo derrocados? No siempre un derrocamiento es sinónimo de mejores días para un pueblo.


Por otro lado, la juventud ha demostrado ser una fuerza capaz de movilizarse y movilizar otros grupos sociales, pero ¿serán incluidos en la reconstrucción de sus países, donde aún persiste marginación por razón de la edad? ¿O se perfilarán como los actores relevantes de la nueva coyuntura? Con el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, se presentan nuevas oportunidades para esa juventud que demanda cambios.

martes, 7 de septiembre de 2010

Presencia Militar en América Latina



Llama la atención que en los últimos meses nuestra región latinoamericana y caribeña constate la presencia militar norteamericana a grandes proporciones y de distintas formas: veinte mil (20,000) efectivos militares norteamericanos ocupan Haití luego el terremoto de enero pasado; Costa Rica recibe cerca de siete mil (7,000) militares norteamericanos y 46 embarcaciones estadounidenses desde el mes de julio; en Panamá se realizan en julio maniobras militares con al menos la participación de 15 países de lar región al mando de Estados Unidos; Colombia da la autorización a soldados norteamericanos para que operen en siete bases militares; y Aruba y Curazao son testigos del incremento de la presencia militar norteamericana. Además se ha activado desde el 2008, la IV Flota, un comando de alto nivel para patrullar las aguas de la región.

Haití, bajo otra invasión
Según el catedrático canadiense Michell Chossudovsky, cuyo país es parte del Club de Reconstrucción de Haití, “La presencia militar estadounidense en Haití será utilizada para establecer un punto de apoyo en el país y también persigue los objetivos estratégicos y geopolíticos de Estados Unidos en la Cuenca del Caribe, que están en gran medida dirigidos contra Cuba y Venezuela” (http://www.aporrea.org/internacionales/, 30/04/10).

Cerca de 16,000 soldados norteamericanos se han establecido en el país caribeño bajo la justificación de realizar tareas humanitarias, luego del terremoto del 12 de enero. Sin embargo fuerzas de la ONU de varios países, se han visto relegadas y han manifestado su inconformidad por la pérdida de mando en el país.

Costa Rica, un país ocupado
En 1948, Costa Rica decidió como país soberano vivir sin ejército, luego de una guerra civil en la que murieron unas 2,000 personas. El expresidentes y premio Novel de la Paz, Oscar Arias, solía pedir a líderes mundiales de las Naciones Unidas que se gastase menos en defensa y más en escuelas y hospitales para los pobres. Sin embargo, actualmente el país está ocupado por cerca de 7,000 efectivos militares norteamericanos y 46 embarcaciones de guerra, en el marco del acuerdo “Join Patrol” o Patrulla Conjunta (http://noticias.lainformacion.com/mundo, 25/8/10).

Los funcionarios antidrogas justifican la acción diciendo que las intensas acciones militares llevadas a cabo en otros países de América Latina han obligado a los cárteles a trasladar su negocio al país centroamericano (Ibidem). Sin embargo, los que se oponen argumentan que las acciones militares desplegadas en México y Colombia no han dado resultados efectivos. Al contrario, desde que se implementó el Plan Colombia ha aumentado la cantidad de muertes, mientras que la situación del negocio de las drogas no ha disminuido. Entre 2006 y 2010 han muerto cerca de 22,000 personas en Colombia producto de la violencia. Por otro lado, actualmente se libra una batalla campal entre los cárteles de la droga y los ejércitos mexicanos y norteamericanos en la frontera conjunta. Por lo que esta justificación no ofrece garantías de paz, para Costa Rica ni para ningún otro país.

Operación PANAMAX
En 1990, después de 21 años de militarismo y luego de una cruenta invasión militar norteamericana, Panamá decidió abolir su ejército. De igual modo los Tratados Torrijos-Carter, referentes al Canal, establecían una salida del Comando Sur del país al final del año 1,999. Se trabajó por un proceso de democratización y convivencia sin cuerpos militares. Sin embargo, desde la Segunda Guerra Mundial ha subsistido la idea en el Pentágono del peligro de un ataque al Canal de Panamá. Aunado a esto, se justifica constantemente la necesidad de ejercicios conjuntos entre el ejército norteamericano y la policía nacional para neutralizar el narcotráfico.

Recientemente se realizaron en Panamá estos “ejercicios militares”, con la participación de 15 países de la región a las órdenes del Comando Sur. La operación PANAMAX se realiza desde el año 2002, cuando inició con la participación de 3 países (Estados Unidos, Chile y Panamá). Por otro lado, en el país se han estado construyendo alrededor de 11 bases aeronavales, so pretexto de controlar el narcotráfico, levantados los sentimientos nacionalistas en gran parte de la población panameña.

Bases Militares
Después de la salida del Comando Sur de Panamá el año 1999, cuya tarea consiste en la vigilancia, espionaje y control a un área de 19 países de América Latina, éste se trasladó a Florida. Desde allí y a partir del año 2000, se diseñó un nuevo esquema de control militar subregional, lo que es conocido como Instalaciones Militares de Ultramar. Esta nueva estrategia consiste en tres niveles de operación: Bases de Emplazamiento Cooperativo de Seguridad (CSL), que son centros instalados en un país-huésped con presencia permanente, poca o ninguna de EEUU y cuyo objetivo es facilitar la cooperación y en asuntos de seguridad; en un segundo nivel están los Emplazamientos de Operaciones de Avanzada (FOL), que se localizan en un país-huésped, catalogado como sitio caliente, con una presencia limitada de apoyo militar de EE.UU. y, posiblemente equipos militares preubicados; y la Base Principal de Operaciones (MOB), que es una base militar convencional.

Los Estados Unidos tienen 865 asentamientos militares fuera de su territorio de los cuales entre 45 y 49 estarían en América Latina y el Caribe o sus cercanías (Informe Gumilla, Marzo 2010). En la región operan actualmente 14 bases militares permanentes, siendo las más estratégicas las siguientes: la Base Militar de Comalapa en El Salvador; Sotocano en Palmerola, Honduras; Liberia en Costa Rica; Arauca, Larandia y 3 Esquinas en Colombia; Iquitos y Nanay en Perú; Mariscal Estigarribia en Paraguay; Guantánamo en Cuba, Vieques en Puerto Rico y Reina Beatriz en Aruba y Curazao.

En Colombia, es preocupante que en los últimos meses siete bases militares colombianas han sido ocupadas por soldados norteamericanos, lo que Venezuela interpreta como una amenaza para las débiles relaciones entre ambos países.

La IV Flota
Después de 58 años la Armada norteamericana ha reactivado en el 2008 la llamada IV Flota, que consiste en un comando de alto nivel dedicado a la vigilancia de sus unidades en América Latina y el Caribe (http://news.bbc.com.uk/hi/spanish, 8/5/2008). Dicha flota consta de un portaviones nuclear, fragatas misilísticas, 120 aviones, entre ellos bombarderos F-14, tanques, submarinos nucleares y 12 navíos de escolta

Según los voceros militares estadounidenses, esta presencia no implica un aumento de la presencia militar en la región, pero por otro lado, es considerado por algunos países como una acción simbólica que busca responder a la aparición de regímenes anti-norteamericanos en la región.

Lo cierto es que América Latina vive actualmente una polarización entre gobiernos de izquierda (Nicaragua, El Salvador, Venezuela, Ecuador, Bolivia) y de derecha (Colombia, Perú, Panamá, México). Además, con el incremento de una estrategia económica regional en torno a las actividades extractivistas y al negocio del agua, muchas organizaciones sociales se están levantando en distintas partes de la región, lo que hace prever conflictos más graves en un futuro próximo. Para ello, varios gobiernos están flexibilizando sus marcos legales, no sólo para facilitar la inversión en este tipo de industrias, sino también para reprimir y criminalizar la protesta social, como ya ha ocurrido en Panamá.

jueves, 27 de mayo de 2010

Conflictos y Violencias en Panamá

Supuestos teóricos:

• Los conflictos no son buenos ni malos; son parte de la vida.
• Cuando no se conocen formas constructivas de resolver conflictos, generalmente las personas toman uno de los siguientes caminos: o le dan la potestad a un tercero (corregidor, juez, superior, consejero, etc.), o por el contrario tratan de resolverlos utilizando formas inadecuadas como agresividad y violencia.
• Los conflictos generalmente inician con desacuerdos sobre asuntos concretos, pero si no se abordan adecuadamente, tienden a complicarse hasta que se les sale de las manos.
• La violencia es uno de los grados más altos del conflicto. Esta consiste en el uso de la fuerza física, o la amenaza del uso de la fuerza, con la intención de perjudicar a una persona o un grupo.


Planteamiento del Problema:

En la República de Panamá, las estadísticas de violencia van en aumento constantemente. Pero la violencia tiene distintas caras y diversas causas. Por ello, hemos hecho un acercamiento al problema ubicándolo en sus distintos escenarios de manera que podamos tener un mapa más completo del mismo. Para ello, identificamos los siguientes tipos de conflictos: familiares, comunitarios, violencia criminal y violencia institucional.

Violencia y Conflictos familiares

Los conflictos familiares que trascienden hasta las instituciones del Estados como la corregidurías, fiscalías y Policía Nacional, generalmente corresponden a eventos violentos. Por ejemplo, datos de la Alcaldía de Panamá señalan que en los tres primeros meses del año 2010, se registraron 919 casos de violencia familiar; de los cuales 624 fueron tramitados en las corregidurías, 134 en distintas estaciones de la Policía, 116 en las fiscalías de Familia y 52 en los Centros de Recepción de Denuncias de la Subestación de la Policía Nacional de Ancón (La Prensa, 2010/04/23).

Por otro lado, la violencia familiar está íntimamente relacionada con pensiones alimenticias. El mismo Informe de la Alcaldía señala que el 90% de las pensiones alimenticias fijadas en las corregidurías se da luego de registrarse casos de violencia doméstica. La mayoría de estos casos se dan en sectores marginales de la capital como Mañanitas, Pacora, Chilibre, Alcalde Díaz y 24 de Diciembre.

Los casos más preocupantes de violencia familiar están relacionados con femicidios (asesinatos por la condición de género). El Instituto Nacional de la Mujer (INAMU), así como el Observatorio Panameño contra la Violencia de Género (OPVG) de la Defensoría del Pueblo señala que el año 2009 cerró con 80 víctimas (La Prensa, 2009/12/31 y 2010/04/01). Hasta el mes de marzo del presente año ya se habían registrado 19 víctimas. Según el OPVG, el 62% de los casos de femicidios son considerados como íntimos o pasionales, contra un 38% considerado como no íntimo.

Según el Informe “Femicidios en Centroamérica”, ha habido un crecimiento de los homicidios de mujeres en la región. El Informe señala que hasta hace unos años, la violencia de género se producía principalmente en el hogar, por parte de la pareja o la ex pareja. Ahora, entre 20% y 50% de los femicidios -dependiendo de cada país- son perpetrados por miembros de alguna organización criminal que mata a las mujeres como venganza (La Prensa, 2010/03/24). La tasa de femicidios en Panamá, según el Informe es de 2 por cada 100,000, un poco más baja que en el resto de Centroamérica,

Algunas características de las mujeres víctimas es que son en su mayoría jóvenes entre los 15 y 35 años de edad, de las cuales el 29% eran menores de 20 años. En cuanto a la ocupación de las mujeres víctimas, el Informe del OPVG, según los casos conocidos, hay una diversidad, que van desde estudiantes (13%), hasta empleadas domésticas (7%), trabajadoras del sector servicios (6%), comerciantes (3%); trabajadoras independientes (3%); empresarias (2%); enfermeras (1%), secretarias (1%) y trabajadoras del hogar (1%).

Conflictos comunitarios

Se entiende como conflictos comunitarios, todos aquellos desacuerdos y controversias que surgen en el ámbito del vecindario. El Decreto Ley No. 777 del 21 de Diciembre de 2007, referente al Arbitraje, Conciliación y Mediación, tipifica los conflictos comunitarios. En su artículo 17, señala que “podrán ser sometidas al mecanismo de conciliación y/o mediación comunitaria, las siguientes controversias: Ruidos molestos; Riñas; Mascotas o animales en soltura; Quemas; Colindancias; Instalación y prestación de servicios técnicos básicos (plomería, ebanistería, carpintería, electricidad, chapistería, pintura y mecánica); Arbolado rural y urbano; Filtración de agua; Paredes y cercas medianeras; Riego; Uso de espacios comunes; Ampliación, mejoras, daños u ocupación de la propiedad; Pastizales; y todos aquellos conflictos susceptibles de transacción o negociación surgidos en el seno de la comunidad, y que puedan ser sometidos a estos mecanismos, sin infracción de la ley”.

En los Informes de la Procuraduría de la Administración, se han registrado los tipos de conflictos ingresados y procesados en cuatro centros de Mediación que iniciaron el Programa de Mediación de Conflictos Comunitarios entre el 2008 y el 2009. Durante estos dos años, han ingresado 627 casos (256 en el 2008 y 371 en el 2009), de los cuales 214 (34%) correspondían a deudas. De ahí le siguieron los conflictos familiares con 12%; Colindancia (10%); Incumplimiento de contratos (7.7%); Riñas (6.5%); Apropiación indebida (6.2%); Ramas o Arbolado (4.5%); y después asuntos relacionados con Cercas Medianeras, Filtración de agua, Daños a la propiedad, Animales en soltura, Uso de espacios comunes, Ruidos molestos, Basura, Ocupación de la propiedad, Quemas, entre otros (Ver siguiente Cuadro).



Violencia criminal

Panamá se encuentra en una de las regiones del mundo que tiene los índices de violencia más altos. La tasa de homicidios en América Latina para el 2008 era de 26 por 100 mil habitantes, mientras que en Europa el índice fue de 9, en Estados Unidos de 8 y en Canadá de 3 por cada 100 mil. En Panamá, ha ido aumentando la tasa de homicidios de una manera vertiginosa, ya que en el 2007 la tasa era de 12 por cada 100 mil habitantes y actualmente ronda por 22. A este ritmo, en pocos años compartiremos los números con algunos países del área que mantienen un alto índice de homicidios como son los casos de El Salvador con 55, Honduras con 50, Venezuela con 49, Guatemala con 45 y Colombia con 37 (La Prensa, 2010/03/05).

Estos índices de criminalidad, están relacionados directamente con actividades de narcotráfico y lavado de dinero. Sin embargo, también se relacionan con falta de oportunidades económicas para los ciudadanos, corrupción generalizada y deficiencia en el abordaje de situaciones conflictivas.

Por otro lado, el sistema carcelario está en crisis, toda vez que desde hace varios años se ha sobrepasado la capacidad de los centros penitenciarios para albergar a la gran cantidad de privados de libertad en todo el país. Datos del Departamento de Estadísticas del Ministerio de Gobierno y Justicia al mes de mayo de 2010, indican que existen 10,804 detenidos, mientras que la capacidad física de los centros es para 7,145 detenidos. De ellos, solamente han sido procesados 4,026, mientras que hay 6,406 en proceso (59%).

Actualmente existen 22 centros penitenciarios en el país, de los cuales existen seis (6) en la provincia de Panamá, albergando al 65.8% de la población carcelaria. El resto (34.2%) se distribuye en los otros dieciséis centros. Los principales centros penitenciarios del país son: La Joyita con 3,272 privados de libertad, La Joya con 2,020, Centro Femenino Cecilia O. de Chiari con 551, La Chorrera (468), Tinajita (417) y Renacer (379). Sólo este último centro tiene menos detenidos respecto a su capacidad física que es de 401.




Violencia Institucional

Este tipo de violencia se refiere al uso del poder y/o la dominación de un grupo sobre otro grupo. Este tipo de violencia es más complejo y por lo tanto más difícil de detectar y medir, pues se necesita cierto grado de comprensión y análisis que gran parte de la población no llega a precisar.

El Estado con sus instituciones muchas veces ejerce violencia (llámese coerción, represión, dominación) sobre los distintos grupos sociales y la población en general amparada en leyes que le permiten tales acciones. Es violento el Estado cuando no garantiza iguales oportunidades a sus ciudadanos para que desarrollen sus potencialidades. Es violento cuando teniendo muchas riquezas no promueve la equidad en la distribución.

Hay violencia institucional cuando existe el hacinamiento en las casas, faltan de servicios públicos básicos; cuando se niega medicamentos a los pacientes que cotizan cada mes con su salario; cuando más de la mitad de los detenidos en nuestros centros penitenciarios no han tenido sus juicios y viven en condiciones infrahumanas. Se ejerce violencia cuando descubrimos corrupción en los distintos órganos del Estado y no hay ley que haga pagar a los delincuentes que en muchos casos gozan de inmunidad. Es violento un sistema educativo totalmente desfasado de la realidad y que trata de poner remiendos y lo que provoca es alejarnos más de los objetivos que quisiéramos lograr como sociedad. Es violencia la que se ejerce contra las mujeres que, teniendo igual o mejor preparación que los hombres tengan peores salarios y menores oportunidades para acceder al mercado de trabajo.

Un dato que habría que analizar con mayor profundidad es que mientras algunas instituciones del Estado promueven la cultura de paz y la transformación de conflictos por medio de la Mediación, otras por el contrario, aumenta su presupuesto para la represión y el control social. Tal es el caso del Ministerio de Gobierno y Justicia que para el presente año ha asignado cerca de 393 millones de dólares (67% del presupuesto del Ministerio) para asuntos de seguridad (La Prensa, 2010/01/06). Este presupuesto se le asignará al nuevo y reestructurado Ministerio de Seguridad Pública que lo componen instituciones como el Servicio Nacional de Fronteras, el Servicio Nacional Aeronaval, la Policía Nacional y Migración.

Si bien desde el Estado se ejerce violencia, también los medios de comunicación, llamados el cuarto poder, ejercen violencia cuando privilegian reportajes violentos en sus noticieros sobre otras informaciones más importantes. Si uno se toma el trabajo de contabilizar los minutos que le dedican los principales noticieros nacionales a la violencia, nos damos cuenta que corresponde a más del 50%. Se puede decir lo mismo de las teleseries y películas exhibidas cuyo contenido inducen muchas veces a la violencia y a la vida fácil.

Por el lado de nuestras campiñas, hay violencia cuando empresas transnacionales les arrebatan las aguas o los montes a los ciudadanos en acuerdo con funcionarios y hasta políticas de gobierno. Es preocupante saber que muchos pobladores están en pie de lucha frente a megaproyectos hidroeléctricos y mineros en todo el territorio nacional. Si bien hay una oportunidad internacional en el mercado energético y en los minerales preciosos, también hay que considerar que lo más importante en un país es su gente.

Rigoberto Pittí Beitia
Mayo 2010